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ImageMichel Houellebecq es, sin duda, uno de los más celebrados y polémicos escritores franceses desde la publicación, en 1994, de Ampliación del campo de batalla. Su carácter inconformista, descarado, peleón y discutidor no ha logrado que abandone a poesía, en la que se estrenó antes que en la prosa. Hay en ella un Houellebecq parecido al novelista pero no exactamente igual, quizá más sincero; si  no más interesante -porque no se trata de desdeñar una trayectoria novelística excepcional-, sí más cercana. Hay en sus poemas mucha reflexón filosófica pero tambien mucha emoción que se engaraza a menudo en formas clásicas en las que, como otros poetas europeos de su generfación, no encuentra un corsé sino un modo de expresarse más libremente. La editorial Anagrama ha publicado recientemente su Poesía para que los lectores puedan conocerla y admirarla. La traducción de este poema del domingo es Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán.

 

ES CIERTO

Es cierto que este mundo en que nos falta el aire
Sólo inspira en nosotros un asco manifiesto,
Un deseo de huir sin esperar ya nada,
Y no leemos más los títulos del diario.

Queremos regresar a la antigua morada
Donde el ala de un ángel cubría a nuestros padres,
Queremos recobrar esa moral extraña
Que hasta el postrer instante santifica la vida.

Queremos algo como una fidelidad,
Como una imbricación de dulces dependencias,
Algo que sobrepase la vida y la contenga;
No podemos vivir ya sin la eternidad.

 

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