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Octavio Paz (1914-1998) es uno de los grandes -o grandísimos- poetas del siglo XX. Su brillante y continuada obra poética acompañó siempre al ensayista, al articulista literario o político, al diplomático y creador de opinión. Un breve repaso a su biografía nos descubre a un hombre que no rehuyó la polémica pero que se ocupaba y se preocupaba por todos cuanto le rodearon, como se constata en la historia de su mítica revista “Vuelta”, en el cuidado con que trató de resolver los problemas personales y económicos de Luis Cernuda y en su actividad diplomática. Yo, estando detrás del último, tengo prueba de ello, como ya he contado, porque, además de una larga y amable conversación en Valencia, durante el Congreso que rememoraba la reunión de artistas e intelectuales de 1937 en defensa de la República, le debo la más hermosa de las dedicatorias que atesoro, escrita en la primera página de su “Libertad bajo palabra”: “A Germán Yanke, para que escriba y para que me escriba” y, debajo, su dirección en México.

Su lista de galardones y reconocimiento es interminable: el Príncipe de Asturias, el Cervantes, el Tocqueville… y, en 1990, el Premio Nobel.


REPETICIONES

El corazón y su redoble iracundo
el obscuro caballo de la sangre
caballo ciego caballo desbocado
el carrousel nocturno la noria del terror
el grito contra el muro y la centella rota
Camino andado
camino desandado
El cuerpo a cuerpo con un pensamiento afilado
la pena que interrogo cada día y no responde
la pena que no se aparta y cada noche me despierta
la pena sin tamaño y sin nombre
el alfiler y el párpado traspasado
el párpado del día mal vivido
la hora manchada la ternura escupida
la risa loca y la puta mentira
la soledad y el mundo
Camino andado
El coso de la sangre y la pica y la rechifla
el sol sobre la herida
sobre las aguas muertas el astro hirsuto
la rabia y su acidez recomida
el pensamiento que se oxida
y la escritura gangrenada
el alba desvivida y el día amordazado
la noche cavilada y su hueso roído
el horror siempre nuevo y siempre repetido
Camino andado
camino desandado
El vaso de agua la pastilla la lengua de estaño
el hormiguero en pleno sueño
cascada negra de la sangre
cascada pétrea de la noche
el peso bruto de la nada
zumbido de motores en la ciudad inmensa
lejos cerca lejos en el suburbio de mi oreja
aparición del ojo y el muro que gesticula
aparición del metro cojo
el puente roto y el ahogado
Camino andado
camino desandado
El pensamiento circular y el circulo de familia
¿qué hice qué hiciste qué hemos hecho?
el laberinto de la culpa sin culpa
el espejo que acusa y el silencio que se gangrena
el día estéril la noche estéril el dolor estéril
la soledad promiscua el mundo despoblado
la sala de espera en donde ya no hay nadie
Camino andado y desandado
la vida se ha ido sin volver el rostro.

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