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Como prometí ayer, y eludiendo ahora los comentarios que hice en la recomendación, transcribo uno de los poemas del libro “Mano invisible” del polaco Adam Zagajewski.

CIUDAD MUDA

Imagínate una ciudad oscura.
No entiende nada. Domina el silencio.
Y en el silencio los murciélagos, como filósofos jónicos,
volando toman radicales y repentinas decisiones
que nos llenan de exaltación.
Una ciudad muda. Está cubierta de nubes.
Aún nada se sabe. Nada.
De repente, un intenso relámpago desgarra la noche.
Evidentemente, el párroco y el popa tapan
de inmediato la ventana con un terciopelo lívido,
pero nosotros salimos para
oír el rumor de la lluvia
y el amanecer. El amanecer siempre dice algo,
siempre.

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