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Como el poema de hoy es más largo de lo habitual seré breve en el comentario. Un tuitero brillante e ingenioso, y además francófono, -@capitanlozano- citó uno de estos días el “Poema leído en la boda de André Salmón” y me recordó que yo mismo lo había leído en la boda de un amigo con un cierto miedo a que los invitados se impacientasen por su duración. A Borges, el poeta aquí incluido la semana pasada, no le gustaba Apollinaire y pensaba que, con el paso del tiempo, nos iríamos olvidando de él. Pero escribió poemas emocionantes que no se pueden olvidar y, entre ellos, éste, escrito en el autobús mientras iba a la boda de su amigo. La exaltación del amor y de la amistad, si no es lo mismo, quedará para siempre.

Poema leído en la boda de André Salmón
(el 13 de julio de 1909)

Viendo banderas no me he dicho esta mañana
He ahí los ricos vestidos de los pobres
Ni el pudor democrático quiere velarme su dolor
Ni la libertad en triunfo hace que ahora se imiten
Las hojas oh libertad vegetal oh única libertad terrestre
Ni las casas flamean porque se partirá para ya no volver
Ni esas manos agitadas trabajarán mañana para todos nosotros
Ni siquiera han ahorcado a los que no sabían aprovechar la vida
Ni siquiera se renueva el mundo volviendo a tomar la Bastilla
Yo sé que sólo lo renuevan quienes están fundados en poesía
Empavesaron París porque mi amigo André Salmón aquí se casa
Nos conocimos en una bodega maldita
En el tiempo de nuestra juventud
Fumando los dos y mal vestidos esperando el alba
Enamorados enamorados de las mismas palabras
A las que habrá de cambiarse el sentido
Engañados engañados pobres muchachos y no sabiendo todavía reír
La mesa y los dos vasos se transformaron en un moribundo
Que nos echó la última mirada de Orfeo
Los vasos cayeron se rompieron
Y nosotros aprendimos a reír
Partimos entonces peregrinos de la perdición
A través de calles a través de comarcas a través de la razón
Volví a verlo junto al río donde flotaba Ofelia
Que aún flota blanca entre nenúfares
Iba él en medio de los pálidos Hamlets
Tocando en una flauta los aires de la locura
Volví a verlo junto a un mujik moribundo contando las bienaventuranzas
Admirando la nieve semejante a las mujeres desnudas
Volví a verlo haciendo esto o aquello en honor de las mismas palabras
Que cambian el rostro de los niños y digo tantas cosas
Recuerdo y Porvenir porque mi amigo André Salmón se casa
Regocijémonos no porque nuestra amistad fue el río que nos fertilizó
Terrenos ribereños cuya abundancia es el alimento que todos esperan
Ni porque nuestros vasos nos echan todavía una vez la mirada de Orfeo moribundo
Ni porque hemos crecido tanto
Que muchos podrían confundir nuestros ojos con estrellas
Ni porque las banderas golpetean en las ventanas
De los ciudadanos que están contentos desde hace cien años de tener
La vida y cosas menudas que defender
Ni porque fundados en poesía tenemos derechos sobre las palabras

Que hacen y deshacen el Universo
Ni porque podemos llorar sin ridículo y porque sabemos reír
Ni porque fumamos y bebemos como antaño
Regocijémonos porque director del fuego y de los poetas
El amor que colma así como la luz
Todo el sólido espacio entre las estrellas y los planetas
El amor quiere que hoy mi amigo André Salmón se case

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