Etiquetas

Antes de leer a Delmira Agustini había leído el ensayo que escribió sobre ella Alberto Zum Felde, uno de los más brillantes críticos y ensayistas uruguayos que siempre he admirado. Después de leer algunos de sus poemas recorrí con otro uruguayo, el novelista y periodista Rubén Loza Aguerrebere, los lugares de Montevido en los que vivió, amó, escribió y se escondió. Luego devoré toda su obra (“El libro blanco”, “Cantos de la mañana”, “Los cálices vacíos” y, publicado póstumamente, “El rosario de Eros”). Porque la vida de Agustini (1886-1914) fue tan apasionada y ardiente como sus versos. Una vida, por otra parte, demasiado breve. Sus primeros poemas y artículos periodísticos los publicó en la capital de Uruguay a los 16 años; causó enseguida honda impresión y, desde entonces, es decir, muy joven, se relacionó con los intelectuales rioplatenses con una dulzura y convicción que cautivaba. En 1913 se casó con Enrique Job Reyes, al que abandónó a las pocas semanas, aunque siguieron con él tortuosas relaciones: huía, se volvían a encontrar en pasionales citas furtivas, se escondía… hasta que en 1914 -a los 28 años- fue asesinada por su marido. Este “meteoro deslumbrante” -como la llamó Zum Felde- dejó “un rastro imborrable de sangre y de fuego”. “Amor”, el poema de este domingo, está escrito cuando tenía menos de 20 años y publicado en “El libro blanco” (1907). “Una primicia adolescente” dice Zum.

AMOR

Yo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rodando por la vida como un eterno riego.

Luego lo soñé triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego
sonaba sus cristales el alma de la fuente.

Y hoy sueño que es vibrante, y suave, y riente, y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris viste;
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,
sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos…

Anuncios