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Paseando hace unos días por Malasaña recordé los lugares, los bares y las conversaciones de hace ya bastantes años con Imanol Larzabal. Le conocí en Madrid, después de que hubiera anunciado, en octubre de 2000, que abandonaba el País Vasco harto del “ambiente irrespirable” y de las pesiones y amenazas que había sufrido desde que en 1986 -¡14 años!- participara en un homenaje a Dolores Gonzáez Katarin, Yoyes, asesinada por sus antiguos compañeros de ETA.

Imanol, incluso en Madrid, no sé si en su refugio de Orihuela (en donde murió en junio de 2004), sentía la amenaza del terrorismo y de sus secuaces, tenía miedo y lo vencía con versos y canciones, como siempre había querido no sólo para agradar y emocionar al público, sino también agitar su conciencia.

En 1986, tras el citado concierto, él, el amante del euskera y de la cultura vasca, el amigo entregado a todos, fue excluido de todas las programaciones musicales de ayuntamientos bajo la influencia de Herri Batasuna. Después, las amenazas, los ataques a sus bienes, la indiferencia de muchos y el abandono de quienes se doblegaban ante ese “ambiente irrspirable” que le hizo marcharse años más tarde. Como no se amilanaba, organizó otro concierto similar en 1989 y las amenazas y ataques se recrudecieron. Sus amigos de Euskadiko Ezkerra quisieron entonces rendirle homenaje y él lo convirtió, reuniendo  músicos artistas y escritores en un concierto multitudinario que llamó “Todos contra el miedo”.

Poco después, en un homenaje a José Miguel de Barandiarán en Ataun, varios de los convocados se negaron a compartir con Imanol el escenario, Unos porque, en su fanática barbarie, calificaron de enemigo a este hombre de paz. Otros por miedo. Sólo le acompañaron Bitoriano Gandiaga y Antton Valverde. Y murió preparando un homenaje a los republicanos españoles y trabajando en un disco de nanas en distintos idiomas.

Yo le he visto reí y llorrar en esas calles de Malasaña y ahora, cuando tantos quieren olvidar lo que en el País Vasco se ha vivido, yo le recuerdo. Os dejo con él, esta melancolica tarde de sábado, cantando su “Zure trisura”. Hay en sus canciones tanta delicadza y emoción que las entendemos también los que no sabemos euskera: “tu tristeza me llega / con un gesto particular / con dignidad / ta y como deseaste..

http://www.youtube.com/watch?v=Zlcf4q-Z4a4.”

 

 

 

 

 

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