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Es sin duda un error, en el que los políticos caen a menudo, minusvalorar la gravedad de la situación que vivimos. Por defender una determinada gestión o por no querer anunciar previamente las doloras medidas que habrán de tomar si alcanzan el poder, se cae fácilmente en la tentación de no diagnosticar la enfermedad tal y como se presente y de no anunciar y poner en práctica la tremenda cirugía que se impone. No sólo pasa ante la crisis económica: ocurre lo mismo ante problemas políticos, como es en el País Vasco el poder alcanzado por Bildu en importantes instituciones, sobre todo eh Guipúzcoa, que conlleva el desprecio de las víctimas, de la dignidad humana y de la legalidad vigente. A veces, la decadencia política, el miedo a lo que exige la realidad o la pereza intelectual congénita a algunas formas de hacer poítica hacen que la promesa fatua de un futuro mejor olvide la defensa de los derechos y las libertades en el momento presente. ETA, además, no ha desaparecido y no se ve que Bildu quiera realmente enfrentrase a la banda terrorista.

Por todo ello, hay que agradecer la desgraciadamente rara actitud del Partido Socialista de Guipúzcoa que, dejando a un lado los miedos, la pereza, lo peor del teatro de la política, ha decidido enfrentarse al meollo de los problemas. El fondo del asunto, las soluciones, La estrategia, lejos de buscar el desprestigio del adverario, ayudarle a enfrentarse a las cuestiones fundamentales y cooperar en los retos que la sociedad vasca tiene planteados. En efecto, el Grupo Socialista en las Juntas Generales de Guipuzcoa presenta ahora una propuesta de resolución para que las Juntas conmemoren el 75 aniversario del primer Estatuto de Autonomía y condenen el régimen franquista que truncó esa vía del autogobierno. Hay que agracecerlo, No bastaría con apoyar mociones tan sugerentes y novedosas, tan pegadas al terreno, tan susceptibles de solucionar los problemas de los ciudadanod. Hay, además, que agradecerlo.

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