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Hace años entrevisté al entonces presidente Aznar en el Palacio de la Moncloa. A no recuerdó qué pregunta, me respondió: “Como dice su amigo Antonio Jiménez Millán…” y citó un verso que tampoco recuerdo. Me gustó ser tenido allí, en la Presidencia del Gobierno, como “amigo de Antonio Jiménez Millán” -que lo soy y quiero seguir siéndolo- con el que había aprendido tanto, reido  tanto, hablado tanto de poesía en la preparación de la antología “Los poetas tranquilos… al que había agradecido tanto la humorada de publicar un puñadito de poemas bajo el título “Obra poética completa” y al que debía aún más agradecimiento por  sus atenciones y por su impresionante obra poética.

Antonio Jiménez Milán ha publicado recientemente “Clandestinidad” (Visor), el poemario con el que obtuvo el XIII Premio de Poesía Generación del 27, del que reproduzco este domingo este hermoso poema:

 

NIEBLA

 

Sirenas de los barcos en el gris

creciente de la niebla. Se oyen a lo lejos,

atraviesan el aire húmedo de noviembre

mientras la nube avanza a ras de suelo,

cubre los edificios y los paques

extendiendo la sombra de un falso anochecer.

Como el barco perdido entre la niebla

se adentra la memoria en los dominios

de un mar borrado,

envía sus mensajes y pregunta`

por rostros que se fueron,

por nombres confundidos en los márgenes

del tiempo y de la muerte.

Y no sabe si inventa su pasado.

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