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Me produce un cierto espanto que, nada más conocerse la muerte en Afganistán de dos militares españoles, algunos políticos españoles tuvieran como primera (y en algunos única) reacción la exigencia de que las tropas españolas sean retiradas “inmediatamente” de una “guerra lejana e inútil”. Como homenaje a dos servidores públicos no parece, para el momento del sacrificio y el dolor de familias y compañeros, lo más delicado pero, al mismo tiempo, tampoco aporta ningún elemento serio ni para el debate acerca de la presencia del Ejército español en las misiones internacionales, ni en concreto en la de Afganistán, ni para una ordenada retirada en función de los compromisos con otros países y los objetivos de la misión.

El problema de la presencia en Afganistán no es, desde luego, los objetivos que la comunidad internacional se fijó. Es evidente que, a un lado la nada despreciable ayuda a unos ciudadanos que merecen un Estado democrático y de Derecho, alli, en Afganistán se jugaba y se sigue jugando parte de la seguridad del resto del mundo. El problema no es, por tanto, una guerra inútil, sino el modo en que se lleva a cabo una guerra necesaria. Y, en ningún caso, el elemento decisivo de la presencia internacional debe ser el riesgo, que es evidente, lo que llevaría al absurdo de pensar que, sin peligro, toda presencia militar en el exterior seria util y justificable.

El problema de las misiones en Afganistán es que, por las limitaciones politicas de las mismas (ahora también económicas pero siempre politicas), ni se ha querido ocupar el territorio -que ahora es de los talibanes-, ni se ha querido permitir en el pais una verdadera democracia -que ahora esta secuestrada por Karzai-, ni se ha conseguido que la ayuda internacional llegue a su destino -que ahora alienta la corrupción y el incremento de los campos de amapola.

Una guerra a medias y mas política que profesionalmente planteada no disminuye los peligros. Una retirada precipitada no resuelve los objetivos. Pero, en todo caso, los militares españoles fallecidos y heridos allí pertenecen al reducido grupo que se sacrifican por todos porque sus objetivos en Afganistán ni son ni deberían dejar se ser útiles y necesarios.

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