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Es un poco tedioso volver una y otra vez sobre el mismo asunto, pero quizá le sirva a alguien.

Se coloca uno de los dirigentes de la ilegalizada Batasuna delante de un micrófono y quien habla es “la Izquierda Abertzale”. Pretende Sortu ser inscrito en el Registro de Partidos Políticos y se trata, al mismo tiempo, de una suerte de novación –es decir, los mismos que han cambiado- y una cosa distinta que nada tiene que ver con lo anterior. Si se rechaza la inscripción, por ejemplo, se está negando a la Izquierda Abertzale que esté presente en las elecciones y, sin pestañear, se le niega al mismo tiempo a otros independentistas que ninguna relación tienen con aquella- Se pone en marcha la coalición Bildu y el invento es al mismo tiempo un ejercicio bondadoso de EA y Alternatiba para ayudar en su seno a la evolución de la Izquierda Abertzale y un acuerdo entre dos partidos reforzados con independientes que no tienen relación con ella. La Izquierda Abertzale aparece un día afirmando que el tiroteo de un gendarme es “inaceptable” y al siguiente diciendo que la explicación de ETA (que la culpa la tienen España y Francia) es suficiente y satisfactoria. Y así hasta la extenuación de la retórica.

La Izquierda Abertzale era el término que se utilizaba, por sus propios protagonistas, para designar un entramado de organizaciones el que formaba parte ETA. La banda sigue pensando así y en el comunicado hecho público en el último Aberri Eguna hace referencia a los distintos papeles y actividades de unos y otros, naturalmente coordinados. Nadie ha desmentido que la Izquierda Abertzale no implique a ETA pero, en la ceremonia de la confusión organizada, puede ser así o no decirlo según convenga o quién sea el interlocutor.

Los que parece que no son Izquierda Abertzale son los de Aralar, que son de izquierdas y abertzales pero piden la disolución de ETA y, algunos de ellos, que se entreguen. Tampoco parece que entren en el cupo los presos de la banda que han pedido perdón, exigen el fin de la violencia o han hecho gestiones para resarcir a las víctimas. A estos se les expulsa y, naturalmente,  no se cuenta con ellos en la “acumulación de fuerzas” nacionalistas que impulsa “la Izquierda Abertzale” como la impulsa, según acreditan documentos y declaraciones, la mismísima ETA, a la que nadie ha expulsado del conglomerado.

La Izquierda Abertzale no tiene nada que ver con ETA pero sabe que ETA, si se le atiende (a la Izquierda Abertzale) no cometerá nuevos atentados. Y que si no se le atiende hay peligro de que vuelva la violencia activa. No tiene nada que ver con Sortu pero lo ha organizado. Nada con Bildu pero ha negociado hasta su presencia en las listas. ¿Hace falta seguir? Parece que, por debajo de la palabrería y la simulación, está muy claro lo que es la Izquierda Abertzale.

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