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Si eso de que toda crisis es una oportunidad, reconozcamos que el PSOE tiene ahora una. Una oportunidad porque está sumido en una crisis que más vale, recordando el pasado, reconocer cuanto antes en vez de refugiarse, como he escuchado a uno de los barones, en eso de que el anuncio del presidente del sábado pasado ha despertado el entusiasmo socialista y que, si no hubieran suspendido el mitin de Vistalegre, habría sido el no va más. Rodríguez Zapatero no vuelve a presentarse porque s consciente del rechazo del electorado y lo ha anunciado ahora porque tenía que liberarse también de la presión de algunos dirigentes. Tampoco me parece muy de recibo esa insistencia en que sientes orgullosos de lo ocurrido, como si lo ocurrido no fuera el desiderátum del desastre, y la cantinela de a ver qué hace ahora el PP que siempre le echaba la culpa de todo al presidente. Parece que, para defenderlo, entre tanto entusiasmo forzado, no hay tiempo.

Pero una oportunidad sí tienen, aunque, en las actuales circunstancias, no sea fácil. En el Comité Ejecutivo del lunes, los socialistas insistieron en que, en esta campaña de las autonómicas y locales, tienen que subrayar el “perfil socialdemócrata”. Puede ser un rasgo distintivo, ciertamente, pero, a estas alturas, no se sabe bien si la diferencia fundamental es con el PP o con la política del Gobierno desde mayo del año pasado. O, si se quiere, con las políticas de ajuste –sin duda costosas- que se imponen ahora a los gobernantes de izquierda y derecha por los despropósitos acumulados en el pasado a izquierda y derecha. El PSOE, por el momento, no ha sabido establecer una respuesta socialdemócrata –coherente, sería, se esté o no de acuerdo con ella- a una situación que impone necesariamente restricciones. De ahí la sensación de improvisación, de quedarse a medio camino, de falta de explicaciones a los cambios. No creo que unas elecciones locales sean el mejor escenario para intentarlo pero, si se hace, bienvenido sea el debate, aunque habrán de medir el perfil para no seguir con la murga latente de que la política “socialista” debe hacerse en contra de un obligado y desafortunado Gobierno “socialista”, o como si se tratase de dos planetas distintos.

Aunque también cabe la posibilidad de que subrayar e perfil socialdemócrata consista en llamar “desalmados neo-liberales” a los del PP…

 

 

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